Publicidad engañosa

Sin que sirva de precedente, voy a ponerme serio un momento, ¿vale?

Ya que el asco parece estar de moda, diré por delante que pocas cosas me dan más asco que alguien capaz de asesinar, indiscriminadamente o no, en nombre de una patria y una bandera. Así que, por mí –subrayo por mí–, cada verdugo de ETA podría pudrirse en la cárcel treinta años más… Venga, va, que sean sesenta. (Y recordad: no estoy de broma).

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